Referente en el interiorismo residencial, Pía Capdevila ha construido a lo largo de más de dos décadas una trayectoria marcada por la escucha al cliente, la funcionalidad y la creación de espacios pensados para ser vividos. Con más de 500 proyectos desarrollados, su estudio combina sensibilidad estética, personalización y una atención constante al detalle, entendiendo cada vivienda como una respuesta única a las necesidades de quienes la habitan.
Tu estudio ha crecido de forma muy orgánica en los últimos años. ¿Cómo fueron los inicios y en qué momento sentiste que empezabas a definir una identidad propia?
Pía Capdevila es mi nombre, pero con los años también hemos conseguido convertirlo en una marca. Detrás de ese nombre hay muchísima gente que hace posible el trabajo del estudio cada día.
Soy hija de arquitecto y eso influyó mucho en mis inicios. Trabajar bajo un nombre propio implica una gran responsabilidad, pero también me ha permitido mantener muy presentes los valores con los que quiero trabajar.
Aunque el estudio haya crecido, hay algo que no ha cambiado: el proceso creativo y el conocimiento del cliente siguen pasando por mis manos. Entender bien a cada persona y trasladar esa información al equipo es esencial para nosotros.
¿En tu trabajo, el interiorismo se entiende como una respuesta directa a la forma de vivir de cada cliente. ¿Cómo defines ese enfoque a medida?
Para mí, conocer al cliente es el punto de partida. Un proyecto tiene que ser bonito, pero sobre todo tiene que ser funcional y responder realmente a quien va a vivir en él.
El día a día no es una foto. Una casa debe adaptarse a las necesidades de sus habitantes y también a cómo estas evolucionan con el tiempo.
¿Más allá de lo estético, tus espacios transmiten bienestar. ¿Cómo influye la forma de habitar en tus proyectos?
Buscamos estética, pero sobre todo armonía. Yo quiero hogares felices.
No queremos espacios fríos o pensados únicamente para ser fotografiados. La distribución, la funcionalidad y el equilibrio son fundamentales para que una casa haga sentir bien a quien la vive.
¿Hay algún proyecto o iniciativa reciente que esté marcando especialmente esta etapa del estudio?
Después de más de 500 proyectos en 20 años, todos dejan algún aprendizaje.
En esta etapa destacaría Eclèctic, una iniciativa que nace con la voluntad de poner en valor el talento creativo de nuestra ciudad y reunir arquitectura, interiorismo, diseño y arte dentro de una casa real.
En proyectos donde la personalización es clave, ¿qué valor aporta contar con un partner como Gunni & Trentino?
En nuestros proyectos diseñamos muchas piezas a medida, desde bibliotecas hasta elementos de carpintería. Por eso es muy importante contar con un partner que permita desarrollar soluciones específicas y trabajar con un alto grado de personalización.
El valor está en poder abordar cada proyecto con mucha libertad y sin encontrarte constantemente con limitaciones.
¿Cómo influye poder contar con un único interlocutor que cubre todas las categorías de producto?
Creo que habéis conseguido algo muy importante: ponerle las cosas fáciles al profesional.
Para un estudio de interiorismo, poder centralizar materiales, cocinas, baños, mobiliario, carpintería, iluminación o arte en un mismo interlocutor simplifica mucho los procesos y ayuda a mantener la coherencia global del proyecto.
¿Qué valor aporta Gunni & Trentino en vuestro día a día y en la gestión de proyectos complejos?
Para mí hay tres palabras fundamentales: seguridad, solvencia y seriedad. El cliente necesita saber que lo acordado se va a cumplir, que existen unos plazos y que detrás hay una estructura capaz de responder. Esa seguridad es muy importante tanto para el estudio como para el cliente final.
¿Si tuvieras que resumir en una sola idea lo que buscas hoy al diseñar interiores, ¿cuál sería?
Crear hogares felices: espacios bonitos, pero sobre todo armónicos, funcionales y pensados para las personas que van a vivir en ellos.
Y, aunque el estudio siga creciendo, me gustaría mantener siempre esa esencia: conocer al cliente, entender sus necesidades y mantener el proceso creativo muy cerca.
¿En tu trabajo, el interiorismo se entiende como una respuesta directa a la forma de vivir de cada cliente. ¿Cómo defines ese enfoque a medida?
Para mí, conocer al cliente es el punto de partida. Un proyecto tiene que ser bonito, pero sobre todo tiene que ser funcional y responder realmente a quien va a vivir en él. El día a día no es una foto. Una casa debe adaptarse a las necesidades de sus habitantes y también a cómo estas evolucionan con el tiempo.

