Con una práctica definida por la integración entre arquitectura e interiorismo, Sergio Olazábal desarrolla proyectos resedenciales en los que la materia, la huella humana y el trabajo artesanal dialogan con una ejecución técnica precisa. Su enfoque se basa en concebir cada espacio como un conjunto coherente, donde materiales, luz y detalle contruyen atmósferas atemporales, pensadas para ser vividas y perdurar en el tiempo. Una manera de entender el diseño que encuentra en la colaboración con partners como Gunni & Trentino un alliado natural para llevar cada proyecto al máximo nivel de exigencia.
Vienes de una formación arquitectónica "clásica", pero comentas que el interiorismo te ha absorbido por completo. ¿Cuándo ocurre ese punto de inflexión y qué te hace mirar el proyecto desde otra profundidad?
Durante años trabajé en un gran estudio de arquitectura muy estructurado, donde todo se modulaba con gran precisión y los proyectos, tanto a nivel conceptual como de ejecución, eran muy completos y complejos. Nuestro propio estudio nació inicialmente dentro de ese mismo enfoque. Con el tiempo, empezamos a especializarnos en rehabilitación de edificios, y fue ahí cuando surgió el verdadero punto de inflexión. Entendimos que, además de un proyecto técnico sólido -capaz incluso de intervenir en la estructura cuando era necesario-, era fundamental incorporar una capa interior que aportara carácter. El interiorismo nos permitió trabajar sin miedo al color, a la oscuridad, a las pátinas o al movimiento en paredes y techos, y dotar a los espacios de una mayor profundidad emocional.
Defiendes que el interiorismo
puede transformar radicalmente
un proyecto arquitectónico. ¿Cómo cambia tu manera de proyectar cuando esa dimensión interior se incorpora desde el inicio?
Para nosotros no existe una frontera real entre arquitectura e interiorismo. No concebimos el proyecto por capas ni trabajamos con diseñadores independientes. Todo se plantea de forma integral desde el primer momento. Esa visión global nos permite construir 38 una narrativa coherente, donde las decisiones técnicas, espaciales y estéticas forman parte de un mismo discurso.
En tu trabajo son habituales los colores profundos, las texturas, los materiales naturales y las técnicas manuales. ¿Cómo se define ese lenguaje material y qué papel juegan los artesanos en el resultado final?
No tenemos miedo a mezclar. Trabajamos con muchas piezas procedentes de anticuarios, elementos diseñados a medida con un carácter artesanal y, al mismo tiempo, con piezas industriales muy sofisticadas del siglo XXI. Creemos que, cuando el diseño es de calidad y está bien elegido, funciona. La huella humana nos interesa especialmente. Nos gusta que se perciba el orgullo del artesano, que se note que una pieza ha sido tallada a mano y no es perfecta. Esa imperfección aporta verdad y equilibrio al espacio, y genera una armonía que difícilmente se consigue desde lo puramente industrial.
El mobiliario, la iluminación y los textiles tienen un peso muy importante en tus proyectos. ¿Cómo se construye la armonía entre estos elementos?
La clave está en entenderlos como parte de un conjunto, nunca como elementos aislados. Buscamos que los espacios tengan peso, presencia y coherencia. La combinación de piezas, materiales y luz debe transmitir solidez y una cierta sensación de permanencia, como si el espacio hubiera existido siempre de esa manera.
Te interesa la "huella humana"
y la belleza de la imperfección,
pero al mismo tiempo valoras contrapuntos industriales muy
precisos. ¿Cómo equilibras ambos mundos?
Ese equilibrio se consigue desde el criterio. La precisión industrial y la imperfección artesanal no son opuestas si ambas responden a una misma visión. Cuando se integran con intención, se complementan y enriquecen el resultado final.
A la hora de abordar un proyecto, ¿qué te aporta colaborar con Gunni & Trentino y cómo encaja su universo en tu forma de entender el interiorismo?
La relación con Gunni & Trentino se ha construido a lo largo de muchos años. Llevamos cerca de dos décadas colaborando en numerosos proyectos, y una de sus grandes fortalezas es la capacidad de desarrollar soluciones a medida. En ocasiones, incluso se realizan maquetas de piezas que no existen en catálogo ni en showroom, empujando juntos para conseguir algo verdaderamente singular.
En los proyectos desarrollados conjuntamente, ¿cómo se trabaja la integración entre arquitectura e interiorismo para alcanzar ese "efecto wow"?
La experiencia y profesionalidad de Gunni & Trentino permiten que cada decisión en obra se aborde con precisión y seguridad, garantizando que todo el proceso fluya con éxito hasta alcanzar ese "efecto wow" final. El nivel de implicación compartida entre todos los equipos es clave para lograr proyectos verdaderamente diferenciadores.
En vuestra última colaboración para un mismo cliente en Palma y Madrid, ¿qué destacarías de la experiencia?
Se trata de dos proyectos residenciales únicos, disel"\ados específicamente para el cliente. En uno de ellos fue necesario, por ejemplo, retocar las pátinas de una cocina ya instalada directamente en obra hasta alcanzar el tono exacto que buscábamos. Es un proceso exigent e, pero creemos firmemente que el resultado final justifica el esfuerzo. Los espacios únicos solo se consiguen con profesionales verdaderamente comprometidos.
Si tuvieras que resumir en una sola idea lo que buscas hoy al diseñar interiores, ¿cuál sería? ¿Y qué legado te gustaría dejar?
Creemos en un diseño que perdure. Más allá de si algo es bonito o no, nos Interesa que tenga peso, que los materiales y acabados transmitan longevidad, como si siempre hubieran estado ahí. El mejor legado posible es que, una vez terminada una obra, el cliente nos invite a compartir tiempo con ellos: una comida, un fin de semana, vivir la casa. Ver cómo disfrutan los espacios y sentlr que hemos contribuido, aunque sea un poco, a mejorar su calidad de vida. Ese es, sin duda, el mayor reconocimiento.

