La historia de Estudio Lamela empieza en 1954, cuando Antonio Lamela funda el estudio que ahora dirige su hijo, Carlos Lamela. 70 años después, esta prestigiosa firma desarrolla proyectos por todo el mundo, en una constante búsqueda por la excelencia arquitectónica, que combina un enfoque global con un profundo respeto por lo local. La responsabilidad social y urbana del arquitecto, lo estético y lo funcional, lo sólido y lo inmaterial, lo público y lo privado, o la eficiencia y la sostenibilidad, son algunos de los aspectos sobre los que Carlos Lamela reflexiona en esta entrevista.
Tu padre fundó el estudio en 1954. ¿Cómo fueron los inicios en el mundo de la arquitectura? ¿Cómo ha ido evolucionando hasta la actualidad?
Mi padre fundó su estudio 15 años después de que terminara la guerra y en una época de muchísima carestía y dificultad en nuestro país. Era otro mundo, que coincidía con el comienzo de la industrialización y los primeros pasos de la arquitectura contemporánea española, y desde entonces toda la industria asociada a la arquitectura ha evolucionado tremendamente.
¿Cómo comenzó el proceso de internacionalización del estudio? ¿A qué retos os tuvisteis que enfrentar?
Realmente el pionero de la internacionalización fue mi padre, que ya en los años 70 y a raíz de una crisis del petróleo que afectó mucho a España, decidió salir fuera para mantener el estudio. Años después, en 2004, el proyecto de la T4 de Madrid nos abrió al mercado internacional de aeropuertos y 20 años después tenemos oficinas en nueve países y proyectos en 32.
¿Cómo definirías tu estilo arquitectónico?Habiendo desarrollado más de 2.000 proyectos,¿crees que existe un hilo conductor entre todos ellos?
Más que hablar de mi estilo arquitectónico, prefiero hacerlo del hilo conductor que ha regido el trabajo del estudio durante sus 70 años de trayectoria. Un periodo en el que, aunque en España, el mundo, la arquitectura y la sociedad han cambiado mucho, nosotros hemos afrontado con una misma visión, la búsqueda constante de la excelencia arquitectónica.
Una arquitectura racional, eficiente, lógica e integrada en el entorno, que apuesta por la calidad, tanto técnica como humana, y se centra en el desarrollo de la sociedad.
A la hora de dar vida a un proyecto, ¿dónde encuentras tu inspiración?
En el estudio trabajamos siempre en equipo y es difícil definir cómo empieza cada proyecto, ya que todos lo hacen de forma distinta, a partir de un solo arquitecto, una reunión, una entrevista con el cliente… En cuanto a la inspiración, es un proceso artístico muy complejo y que surge de la relación de la mente con un papel en blanco, la pantalla del ordenador, una conversación o las referencias que cada uno tiene en su cabeza.
¿Cuál es el verdadero objetivo de un arquitecto, aparte de vivir el diseño de edificios?
La arquitectura es una de las profesiones más complejas, creativas y de mayor responsabilidad de la sociedad actual, ya que tiene que hacer algo tan importante como dar cobijo al ser humano. Es fundamental que el arquitecto tenga una relación muy estrecha con la sociedad y un profundo conocimiento de la antropología y el ser humano, que complemente sus conocimientos técnicos, artísticos y funcionales.
¿Funcionalidad o estética?
Ambos términos son complementarios y absolutamente indisociables, ya que no se puede hacer un edificio funcional sin que sea bello, ni un edificio bello sin que sea funcional. Y es que la estética es fundamental en la arquitectura, por su condición de disciplina artística que aglutina otras artes, como la pintura, la escultura, el diseño industrial y hasta el cine.
¿Cómo vives tú la distribución de los espacios?
La distribución de los espacios en un edificio es una de las claves principales de cualquier proyecto ya que, si ésta no es buena, la arquitectura tampoco lo será. Esto es debido a que la arquitectura no es sólo el sumatorio de elementos sólidos y materiales, como paredes, tejados, pavimentos o forjados; sino que también es el espacio que queda entre ellos y lo inmaterial.
¿Cómo es diseñar la obra de un rascacielos?¿Impone tanto como su altura?
Aunque desde el estudio hemos construido edificios de más de 100 metros de altura, hasta hace poco considerados rascacielos, ahora el límite se ha elevado a 200 metros, que aún no hemos podido alcanzar y se han convertido en una de nuestras asignaturas pendientes. La técnica ha evolucionado muchísimo y diseñar un rascacielos hoy en día es algo más sencillo de lo que parece, siempre teniendo en cuenta que su principal problema es la esbeltez y la proporción entre su superficie en planta y su altura.
La iluminación es un elemento más que ayuda a los espacios. ¿Qué importancia ha tenido en vuestros proyectos aeroportuarios y en los rascacielos?
La iluminación es un elemento vital, no solamente en la arquitectura, donde ayuda a definir espacios, sino también como una herramienta que hace que la vida del ser humano sea posible y mejor. Con cada vez un mayor espectro de posibilidades, tiene una importancia vital en grandes proyectos como los aeroportuarios, donde se reúnen cientos y miles de personas cada día.
Habéis realizado proyectos en numerosas partes del mundo. ¿Hacéis distinciones a la hora de diseñar un proyecto nacional frente a un internacional? ¿Os condiciona el lugar a la hora de elegir los materiales y otros elementos productivos?
Por supuesto. Un proyecto de arquitectura está tan ligado al emplazamiento, la posición, la orientación o las condiciones climáticas y socioculturales, que es imposible repetirlo en dos lugares diferentes. Aunque no es lo mismo trabajar en una ciudad que en un medio rural, en China que en África, o en Estados Unidos que en Venezuela, siempre es esencial recuperar el carácter sostenible que originalmente tenía la arquitectura, a través de materiales y elementos propios del lugar, que reduzcan el transporte y apuesten por los recursos locales.
¿Existen diferencias a la hora de realizar un proyecto público o privado? Entre ambos,¿cuál prefieres?
A veces sí existen diferencias, sobre todo las relacionadas con el presupuesto, normalmente mayor en el proyecto público. Éste siempre ha estado relacionado con una mejor arquitectura, porque de alguna forma admite esa labor proyectual y artística, que permite una mayor investigación e innovación.
¿Cómo entiendes la sostenibilidad en la arquitectura?
Aunque hasta el siglo XX la arquitectura siempre había sido sostenible, se separa de ella a raíz del movimiento moderno y su Carta de Atenas, con la que se pensaba que podía existir una arquitectura más internacional, despegada de los valores y condicionantes propios del territorio. Esto fue un error, ya que en España existían diferentes tipos de arquitectura en función de las diferentes regiones, climas y materiales, y que daban lugar a tipologías como el hórreo de Galicia, la masía catalana, el cortijo andaluz, o la barraca de Valencia y Alicante. Hoy en día, la sostenibilidad es un objetivo irrenunciable y la arquitectura tiene que ser admisible, asumible y combinar todos los nuevos parámetros que cada día van apareciendo.
¿Hacia dónde tiene que mirar la arquitectura de obra pública en el futuro?¿Cómo te lo imaginas?
La arquitectura pública debe apostar por la excelencia, y la administración pública tiene que hacer un esfuerzo por facilitar a los arquitectos los medios y recursos, técnicos y económicos, adecuados. Se trata de lograr una arquitectura pública de calidad como la que se da en los Países Nórdicos, Suiza, Francia o Reino Unido.
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Admiramos su trabajo y para nosotros eres inspiración. ¿Crees que desde Gunni & Trentino te aportamos alguna ventaja a la hora de realizar tus proyectos?
Gunni & Trentino siempre ha tenido una grandísima relación con los arquitectos, gracias a su firme apuesta por la calidad, el diseño, la profesionalidad y la excelencia. Desde nuestro estudio entendemos que los proveedores, industriales y constructores son una pieza fundamental dentro de la industria de la construcción, indisociables del trabajo del arquitecto.
¿Qué es importante ala hora de ejecutar y obtener un excelente resultado final? ¿Cómo te ayuda Gunni & Trentino a elevar tus proyectos?
Al final, todo se reduce a una labor de interacción entre el industrial, en este caso Gunni & Trentino, y los arquitectos. Y es esa interrelación, ese diálogo y esa puesta en común de los problemas que van surgiendo día a día en la obra lo que hace posible elaborar los mejores diseños y elegir los mejores materiales.
¿Qué retos surgen al diseñar un proyecto como la Galería Canalejas?¿Cómo ha sido tu experiencia al trabajar con nosotros?
La Galería Canalejas está inmersa dentro del proyecto Canalejas, que además incluye un hotel de 200 habitaciones, 21 residencias y un parking de 400 plazas. La Galería era un proyecto con unas exigencias a nivel de interiorismo muy altas, que en un momento dado la propiedad quiso resolver a través de un proyecto al margen del arquitecto, que éramos nosotros. Al no lograr los resultados deseados, confió al estudio el interiorismo definitivo de lo que yo considero un caso de éxito, tanto en diseño como en funcionalidad y materiales, y donde la relación con Gunni & Trentino ha sido en todo momento estupenda.
A lo largo de toda tu trayectoria, ¿qué proyecto destacarías por el diseño y por la ejecución?
Si me remito a nuestra trayectoria más reciente y dejo de lado algunas de las obras más importantes llevadas a cabo por mi padre antes de entrar yo en el estudio, quizá destacaría la reforma que hicimos del Santiago Bernabéu hace 30 años y que en su momento fue una obra paradigmática y de una gran dificultad técnica. Y, por supuesto, la T4, que supuso un antes y un después, como la primera gran terminal aeroportuaria para 30 millones de pasajeros que nos introdujo en el mundo de los grandes aeropuertos. O el Complejo Canalejas, quizá la obra más compleja que hemos hecho técnicamente, tanto por su responsabilidad social y urbana, como por su relación con la conservación del patrimonio.
Para concluir, sino hubiera sido la arquitectura, ¿a qué te habrías dedicado?
Siempre he dicho que hubiese necesitado tres vidas para ser feliz. La de arquitecto, que es la que he tenido y me lo ha dado todo; la de diplomático, por mi pasión por los viajes y las relaciones sociales; y la de piloto. Esta última la he podido desarrollar gracias al título de piloto privado y como arquitecto especializado en terminales aeroportuarias. También he hecho alguna incursión como productor de cine, que considero una disciplina artística muy ligada y complementaria con la arquitectura.
¿Qué reto crees que te queda por cumplir?
Quizás la ejecución de un gran rascacielos, un edificio de más de 200 metros de altura. Me encantaría que el estudio lo pudiese hacer en los próximos años y que yo pudiese verlo, ya que creo que es la única tipología importante que tenemos pendiente.


